martes, 4 de mayo de 2010

La verdadera bobina de Tesla

Existe un grave error histórico respecto la llamada "Bobina Tesla". En muchas universidades y centros de educación superior se presenta como tal a una bobina que emite descargas de alta tensión, y en más de una demostración ha quedado implantado así ese nombre, la bobina como tal no es la Bobina Tesla original, esa bobina es un dispositivo magneto-eléctrico perfeccionado por Sir Olivier Lodge, y que por alguna razón, se confundió con la verdadera bobina Tesla, este error histórico ha sido arrastrado por muchas generaciones de ingenieros. Sin embargo, sí se sabe como era la verdadera Bobina Tesla, pero solo si se recurre a textos antiguos – comienzos del siglo XX - se encuentra la verdadera bobina tal como se concibió, pero no en las publicaciones modernas, es como si alguien en el tiempo hubiese querido distorsionar la verdad.


Si Tesla quería generar electricidad a coste cero, la bobina a la que se suele aludir nunca generaría esa energía, sin que una fuente energética proporcione la energía necesaria. La bobina Tesla sí permitía esto, fue quizá el primer dispositivo que utilizó el moderno concepto de generar energía eléctrica a base de energía de punto cero. La Bobina Tesla es capaz de producir energía a partir del espacio, del vacío, como hoy lo hacen los aparatos de ese tipo, pero esa bobina tenía rendimientos mucho más elevados, por lo que Tesla decidió usarla como generador para distribuir la energía en todas partes, en definitiva, se trataba de un amplificador de energía, a diferencia de la de Lodge, que es un amplificador de tensiones, pero no de la energía de la fuente.


La bobina Tesla no es un dispositivo magnetoeléctrico como el mostrado en cualquier texto de transformadores, la bobina Tesla consiste en un generador electrostático de alta tensión continua. El campo electrostático generado por una esfera carga un anillo abierto a manera de disruptor, de forma que por su centro pasaba un conductor helicoidal. Cada vez que el anillo se descargaba generaba ondas en el conductor helicoidal auto-intensificando su energía. En el trabajo de esta bobina no existe corriente, solo voltaje puro, por tanto es un dispositivo eléctrico y no magnetoeléctrico como un transformador, en el que circula corriente por sus bobinas. Tesla llamó a ese dispositivo transformador antes de desarrollar el transformador tradicional. Al anillo abierto lo llamó primario, y a la bobina helicoidal abierta secundario, sus contemporáneos no entendían a qué se refería con sus leyes de "inducción" dado que este transformador no producía corrientes.


Solo Tesla conocía sus parámetros exactos para un mejor rendimiento, sus resultados publicados dan a conocer pulsos unidireccionales de carga-descarga los cuales son generadores de un poderoso campo radiante de energía electrostática, que con las reglas tradicionales magnetoeléctricas de los transformadores, es imposibles explicar, solo las mediciones dieron a conocer nuevas relaciones matemáticas. Estas nuevas leyes de inducción electrostática establecen que las ondas de choque radiantes se auto intensifican cuando encuentran objetos segmentados. La segmentación era la clave de la activación. Esta onda de choque no pasaba totalmente a través de los terminales de la bobina, tratando la superficie de la misma en forma aerodinámica. El pulso de la onda de choque se auto intensificaba exactamente como las presiones de gas lo hacen en el tubo de Venturi. El incremento de la presión eléctrica se midió a lo largo de la superficie de la bobina. Tesla señaló que los voltajes podían alcanzar 10.000 V por pulgada axial de superficie de la bobina.

Tesla descubrió que los voltajes de salida estaban matemáticamente relacionados con la resistencia de la hélice, de forma que, con una gran resistencia se alcanzaba el máximo voltaje, lo que desconcertó a Tesla por un tiempo. Tesla encontró que no había corriente medible en esta bobina secundaria. El voltaje puro emanaba por cada centímetro de superficie de la bobina.


Los transformadores Tesla no son aparatos magnetoeléctricos, ya que usan ondas de choque radiantes, y producen voltaje puro sin corriente. No debería llamarse a la bobina de alta frecuencia Bobina Tesla. La bobina de alta frecuencia se empleaba en salones de demostración y son el resultado directo de la perfeccionada por Sir Oliver Lodge, pero no por Nikola Tesla.

El transformador Tesla es un aparato de impulso, y no es de fácil construcción, debe seguir los parámetros establecidos por Tesla. Los transformadores Tesla producen descargas blancas extraordinariamente largas y de alta presión, muy superiores a las chispas alternas violetas de las bobinas de Lodge. Las bobinas Lodge son alternadores. Los transformadores Tesla son de impulsos unidireccionales.


Todo esto fue realizado en 1890, el año que Tesla desarrollaba el transformador que todos conocemos.

jueves, 22 de abril de 2010

Los visados en la ingeniería

De acuerdo con una encuesta realizada por la empresa SIGMADOS:

El 74% de la población española opina que eliminar la obligatoriedad de visar los trabajos y proyectos de ingeniería perjudicaría la seguridad y calidad de aquellos. Nueve de cada diez españoles afirman que el sistema de colegiación obligatoria para los ingenieros debe mantenerse. Sólo un 4.3% opina lo contrario. Los datos forman parte del estudio “La importancia del visado profesional como garantía de seguridad de los ciudadanos”, para conocer la opinión de los españoles sobre los servicios desarrollados por los Colegios profesionales de Ingeniería y Arquitectura. El estudio arroja cifras concluyentes sobre el interés de la población para que las obras y proyectos de ingeniería (electricidad, agua, gas, viaductos, carreteras, gasolineras, aeropuertos, fábricas, barcos, biodiversidad, obra pública…) sean visadas por los respectivos Colegios profesionales.

Según el estudio, el 87% de la población estima que eliminar el sistema de colegiación obligatoria repercutiría negativamente en la seguridad y calidad de los trabajos de ingeniería. Preguntados por lo que les afecta directamente - su hogar -, el 85.3% de la población prefiere que cualquier obra importante que se realice en su casa o edificio, esté visada por el Colegio profesional con competencias para hacerlo, solo un 11.2% opina lo contrario.

Prácticamente la totalidad de los españoles (90.1%), considera que la actuación de los profesionales de la ingeniería en cualquier proyecto o trabajo técnico, es una garantía de calidad y seguridad, frente a sólo un 5.6% que son contrarios a esta opinión.

Cuando se le pregunta sobre proyectos y trabajos de ingeniería específicos, más de un 70% de la población considera que los Colegios de Ingenieros deberían visarlos, llegando incluso a superar el 90% en proyectos de naturaleza específica, como es el caso de la “construcción de centrales de producción de energía” (95.1%), o de “líneas de transporte de electricidad de alta, media y baja tensión” (94.7%) o “estructuras para edificaciones industriales” (94.1%)”.

Un 92% de la población considera que los Colegios profesionales deberían visar todo tipo de proyectos o trabajos incluidos en el ámbito de las actuaciones de los ingenieros. El estudio pone de manifiesto que el 71.5% de la población dice saber que cualquier proyecto técnico tal como instalaciones de electricidad, agua, gas, puentes, viaductos, carreteras, gasolineras, centrales nucleares, aviones, barcos, etc., debe ser estudiado, valorado y visado por el Colegio de Ingenieros que corresponda antes de su ejecución, frente al 28.2%, que lo desconoce.

Finalmente, más de las ¾ partes de los encuestados, en concreto el 77.7%, sabe que en España, y para determinadas profesiones como ingeniería, arquitectura, abogacía o medicina, es imprescindible estar dado de alta en su correspondiente Colegio Profesional, frente al 21.9% que lo desconoce.

lunes, 19 de abril de 2010

A propósito de Berzosa

El Sr. Berzosa, de nombre Carlos, y apellido Alonso-Martínez, es rector de la Universidad Complutense de Madrid. Hasta aquí todo correcto, bueno....., todo no, ya que para empezar, decir Universidad Cumpltense de Madrid, suena tan extraño como decir, Universidad Palentina de Madrid, pero esa es otra cuestión.
El Sr. Berzosa, es famoso por sus tertulias en la radio (la ser y onda cero), sus artículos en la prensa (El Sol, El Siglo) y otras minucias, lo que le ha permitido acceder a su cargo de rector, por méritos propios.
Sus conocimientos sobre la naturaleza humana son un poco extraños. Al parecer, todo empieza con un ser vivo, para al cabo de un cierto tiempo, y por causas misteriosas, aparezca un ser humano. El transito de un ser a otro se realiza en un instante determinado, sin que se sepa como y porqué, ya que la ciencia no ha fijado el momento exacto en que se produce esta extraña metamorfosis. Convendría que dedicase su universidad un poco de dinero, para que investigase sobre una cuestión tan apasionante.
Otra característica del personaje, es la clasificación que establece entre personalidades; al parecer, según su propio testimonio, un rector es mucho más importante que un representante de la soberanía nacional, es decir, que si se escupe a un diputado del parlamento español, la cosa es mucho menos grave, que si el escupido es el rector. Esta si que es una cuestión a debatir.
Pero lo mejor viene al final, según su criterio, se pueden ceder las instalaciones de la universidad para insultar a los representantes del poder judicial, lo cual no deja de ser sorprendente. Utilizar el recinto universitario para organizar un acto, que él preside en su calidad de rector, para descalificar al órgano máximo del sistema judicial español, animado, eso sí, con insultos, descalificaciones, enseñas anticonstitucionales, gritos guerra-civilistas, pancartas,etc. es algo tan curioso, que no se recuerda en estos pagos desde la época de la transición.
Muchas más cosas se podrían decir, pero con estas creo que son suficientes para dejar una pregunta en el aire ¿debe seguir siendo Rector?

viernes, 2 de abril de 2010

La lanza de Longinos

La Lanza Sagrada de Longinos debe su nombre al soldado Cayo Casio Longinos, que fue el que atravesó el costado de Cristo en su crucifixión.

La lanza llego a manos de los guerreros teutónicos, quienes la convirtieron en su talismán y le dieron un significado de poder místico.

La leyenda se origina en el evangelio según San Juan. 19:33-37:

  • ... pero llegando a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le rompieron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó con su lanza el costado y al instante salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero; él sabe que dice verdad para que vosotros creáis; porque esto sucedió para que se cumpliese la Escritura: «No romperéis ni uno de sus huesos».

Y otra Escritura dice también: «Mirarán al que traspasaron».

El versículo siguiente cuenta cómo José de Arimatea obtuvo permiso para llevarse el cuerpo de Jesús y, ayudado por Nicodemo, lo colocó en una tumba en la noche de viernes santo.

Otras tradiciones orales y escritas, que comenzaron con los primeros cristianos y continuaron en la Edad Media, aseguran que José de Arimatea se preocupó de conservar la cruz, los clavos, la corona de espinas y el sudario. Por medio de las claves que dejó José, Helena, la madre del primer emperador cristiano, Constantino, pudo encontrar estas reliquias.

Pero, según las mismas tradiciones, José había empezado su colección antes de la muerte de Cristo, ya que después de la última cena, guardó la copa en la que Jesús había consagrado el vino. Después de la Resurrección, José conservó la copa junto con la lanza citada en el Evangelio, que pasaron a llamarse, respectivamente, el Santo Grial y la Santa Lanza.

Los viajes posteriores de José con el Grial y la Lanza fueron tema de relatos folklóricos y leyendas en casi todos los países de Europa. En España, en la catedral de Valencia se conserva uno de los «Santos Griales» mejor documentados: se dice que los primeros papas lo habían utilizado en Roma (donde lo había llevado San Pedro) hasta el año 258, en que fue enviado por San Lorenzo a Huesca, para rescatarlo de la persecución imperial. Posteriormente estuvo en San Juan de la Peña y en Zaragoza.

Los escritores medievales, comenzando por el poeta francés Chrétien de Troyes alrededor de 1180, vincularon el destino del Santo Grial y de la Santa Lanza con el mítico Rey Arturo y los no menos míticos Caballeros de la Tabla Redonda, sobre todo con Lanzarote, Gawain y Perceval.

Paralelamente a estas historias -basadas en tradiciones celtas y en fragmentos de hechos históricos- existía la creencia de que la Lanza, había sobrevivido a lo largo del tiempo, pasando de buenas manos, a otras menos buenas. Se creía que quien la poseía adquiría un poder sobrenatural, el cual podía ser usado para el bien o para el mal.

A principios del siglo XX existían por lo menos cuatro «Santas Lanzas» en Europa. Quizá la más conocida es la que se conserva en el Vaticano, aunque la Iglesia Católica siempre la ha considerado como un objeto curioso. Ciertamente, las autoridades papales nunca le atribuyeron poderes sobrenaturales.

Una segunda lanza estaba en París, adonde había sido llevada por San Luis en el siglo XIII, cuando volvió de la cruzada en Tierra Santa.

La tercera es la que está en Cracovia (Polonia), se trata sólo una copia de la lanza de los Habsburgo. Ésta última, la cuarta, es, posiblemente, la que posee una genealogía mejor. Fue descubierta en Antioquía, en 1098, durante la primera cruzada, pero la imaginación oscureció las circunstancias de su hallazgo. Los cruzados que habían sitiado con éxito la ciudad y la habían ocupado, se vieron sorprendidos por una banda de sarracenos fuertemente armada que llegó e invirtió la situación, dejando encerrando a los cruzados dentro de las murallas de la ciudad.

Semanas después escaseaban la comida y el agua, y la rendición parecía el único camino. En aquellas circunstancias trágicas, un sacerdote dijo haber tenido una visión milagrosa de la Santa Lanza, enterrada en una iglesia de la ciudad sitiada, la de San Pedro. Cuando las excavaciones en ese sitio dieron como resultado la aparición de una punta de lanza de hierro, los cruzados se sintieron llenos de ardor y rompiendo el cerco, derrotaron a sus enemigos.

Las tradiciones germánicas, que no coinciden demasiado con esas fechas, afirman que la lanza de los Habsburgo fue llevada como talismán por Carlomagno, en el siglo IX, durante sus XLVII campañas victoriosas. También le había conferido poderes de clarividencia. Según la tradición, Carlomagno murió al dejarla caer de forma accidental.

La lanza pasó a manos de Heinrich el Cazador, quien fundó la casa real de Sajonia y empujó a los polacos hacia el este. Después de pasar por las manos de cinco monarcas sajones, llegó a manos de los Hohenstauffen de Suabia, que les sucedieron. Un destacado miembro de esta dinastía fue Federico Barbarroja, nacido en 1123. Antes de morir, a los 67 años, Barbarroja había conquistado Italia y obligado al Papa a exiliarse.

sábado, 13 de marzo de 2010

El mal llamado fracaso escolar

Cada vez es más frecuente encontrarnos en los medios de comunicación con el término fracaso escolar, como si de una plaga se tratase. De forma que cuando un alumno no es capaz superar los estudios universitarios, pasa a formar parte de la lista de fracasados.

Lo anterior además se ve agravado por el echo de que si no reúne las condiciones para entrar en el mundo universitario, se le da como alternativa la formación profesional, como si este tipo de formación no precisase de una sólida formación. De esta forma, en un futuro serán los menos capacitados los que desempeñarán estas funciones, lo cual sí que será un enorme fracaso.

En la vida hay que “aprender a equivocarse” y quizás debiera ser una de las primeras cosas que se tendría que enseñar: fallar, ya que forma parte de la condición humana. Debemos intentar realizar todo lo más mejor posible, pero inevitablemente está la posibilidad de equivocarnos. Si no tenemos aptitudes para desempeñar una función, tenemos que buscar aquello para lo que estemos mejor dotados, pero nunca buscando el sendero más fácil.

El hecho de aprender a equivocarnos, sin dudas nos ayudará, en muchas ocasiones, para poder superarnos, y que lo que pensábamos que es un fracaso, quizás sólo haya sido que creíamos que inevitablemente todo nos iba a salir como lo planeamos, o nos lo planeaban, y en realidad lo que después aparece no es otra cosa que la posibilidad que hay siempre de cometer un error, o de que no salga perfectamente.

En la vida lo importante no es acertar siempre, sino ver cómo reaccionamos ante un supuesto fracaso, es decir, si somos capaces de superarlo.

Por eso parece fundamental que en la educación que reciben nuestros jóvenes, se preparen para la posibilidad de equivocarse, de aprender a superar los errores, de poder “asumirlos”, “hacerse cargo” de sus fallos, y no hacerles creer que pueden ser “omnipotentes” a tal punto que si cometen un error, ya hay que hablar de “fracaso”.

Los jóvenes tienen que tener ideales, deben creerse que están preparados para las grandes empresas, y eso no se debe aplacar, pero sí mostrarles que muchas veces la realidad nos enseña que hay logros que vienen después de algunos obstáculos que hay que superar, que muchas veces algo que llamamos fracaso, no es más que una nueva oportunidad para demostrar que somos capaces de salir adelante, aún cuando todo haga pensar que no valió la pena tanto esfuerzo que se ha puesto para llevar adelante una tarea.

No existe ninguna persona que no se haya equivocado más de una vez, lo que sí existe seguramente son personas que han sabido sacar de sus errores nuevas fuerzas para renovarse y no quedarse con la amargura de pensar que todo esfuerzo es inútil y no vale la pena volver a intentarlo. Siempre será mejor un buen profesional que un mal universitario.

Debemos enseñar a los jóvenes que no existe una vida “sin problemas”, sin posibilidad de errores, y que toda persona está dotada de la capacidad para superarlos.

domingo, 28 de febrero de 2010

LOS PROFESIONALES DEBERÍAN HABER EXIGIDO MÁS PRESENCIA EN EUROPA.

Se deberían haber enviado escritos al Gobierno Central, exigiendo una representación de los profesionales en el Comité Económico y Social Europeo (CESE). Como argumentos que avalan estas peticiones se podría haber dicho que en Europa existen:

  • Más de 1,5 millones de profesionales
  • Más de 1.200 organizaciones profesionales

Las organizaciones profesionales son un sector muy importante no sólo para estar en el CESE, sino también como agentes sociales.

Las profesiones liberales tienen una singularidad, que en el caso español se rigen por el artículo 36 de la Constitución, lo que a primera vista parece muy positivo, pero una vez más el carácter público lejos de ser una garantía de representación, es un freno a la hora de la integración de las organizaciones profesionales en el espacio europeo. Ser singulares no parace tener ninguna ventaja. Quienes ejercen como profesionales liberales lo hacen siempre en temas relacionados con los derechos fundamentales de las personas.

En consecuencia, el órgano europeo consultivo y representativo de la sociedad civil organizada, que se ha reunido en febrero para elegir las candidaturas a los representantes de octubre de 2010, lo debería haber tenido en cuenta.

En otros países europeos como Francia, Alemania, El Reino Unido, Italia y Bélgica, se incluyen a las organizaciones profesionales en el grupo III del CESE, que integra actividades diversas. Sin embargo, en España todavía no se cuenta con una representación similar.

Como datos a tener en cuenta, los profesionales liberales aportan a la economía española:

  • El 8,8% del empleo
  • El 9% del PIB
  • El 10% del valor añadido bruto
  • Producen 53.420 millones de euros anuales

Se debería formular la siguiente pregunta: ¿Cuál sería el concepto de la Europa de los ciudadanos si se excluyeran los sectores sobre los que se apoya la sociedad civil? Sin una sociedad civil organizada, sólida y fuerte, sobre todo en los tiempos difíciles por los que atravesamos, no existe verdadera democracia.

Por último, se puede afirmar que la incorporación del sector profesional aportaría una visión muy necesaria, teniendo en cuenta, además, las ventajas que supone la garantía de la calidad y responsabilidad que debe presidir la realización de cualquier actividad.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Distintos modelos ecológicos.

La ecología (del griego «οίκος» oikos="casa", y «λóγος» logos=" conocimiento"), es la rama de la ciencia que se ocupa de las interacciones entre los organismos y su ambiente. El término Ökologie fue introducido en 1869 por el prusiano Ernst Haeckel en su trabajo Morfología General del Organismo.

La ecología como concepto científico es relativamente reciente, pero sin embargo la preocupación del hombre por el medio ambiente no lo es. En mayor o menor medida los hombres siempre se han preocupado por el medio ambiente:



· La limpieza de los ríos

· La conservación de los espacios naturales

· La protección de los animales.


A menudo se ha pensado cómo arbolar las ciudades, cómo levantar nuevos parques, cómo conocer más y mejor los misterios de la vida.


En el mundo griego, destacan:

· El proyecto de Platón de construir la ciudad ideal, pensada para vivir en armonía con el ambiente exterior

· Los estudios de Aristóteles sobre los animales y las plantas, que le permitían repetir una y otra vez que la naturaleza “no hace nada en vano”.


Los hebreos soñaban una tierra prometida donde manase leche y miel, o donde el niño pudiese jugar con el león.


Las enseñanzas de San Francisco, le llevaban a designar a los animales con el calificativo de “hermano”.


Muchos otros pueblos han celebrado ritos y fiestas por las cosechas, y han soñado en momentos de paz y de equilibrio entre hombres, animales y plantas.

A simple vista, uno puede pensar que todos los modelos ecológicos son iguales. En ellos se busca conocer a fondo las distintas relaciones entre los seres vivos y el ambiente que los rodea. Pero en seguida se detectan diferencias profundas.


Se puede hablar, entre otros, de tres modelos distintos.


El primer modelo se limita a analizar la situación actual y qué cambios se están produciendo, sin emitir ninguna opinión sobre si es bueno o malo lo que ocurre. Se trata de una ecología que podríamos calificar de “neutra”. Si un volcán arrasa miles de hectáreas haciendo que ardan las plantas y matando las especies animales que las pueblan, se limitará a constatar el hecho en sí. Lo mismo se aplica a la contaminación derivada de la actividad humana. La ecología neutra no se pronuncia ni quiere pronunciarse sobre esto: lo describe simplemente.


El segundo y tercer modelo se parecen, pues parten de la base que se puede distinguir entre la bondad de los cambios que se están produciendo. Se diferencian, sin embargo, a la hora de determinar que cambios ecológicos son buenos y cuáles son malos, analizando el por qué.


El segundo modelo toma como punto de referencia una situación que define como ideal, que sería buena para que todos los organismos puedan convivir en equilibrio, sin realizar entre las especies animales y vegetales ninguna discriminación. Así, consideran los cambios climáticos en los últimos siglos, las especies animales y vegetales que han dominado en amplias llanuras o en selvas ecuatoriales, son algo bueno en sí, que habría que conservar. Algunos de estos ecologistas ven, como principal enemigo de este equilibrio ecológico, al hombre (no a todos), en cuanto que ha destruido millones de hectáreas de bosques, ha contaminado ríos y mares, y ha terminado con la vida de un número incontable de animales y plantas. Llegando incluso, ha su extinción.


Según el criterio de bien que se escoge en este modelo, habría que tomar soluciones drásticas, aunque puedan resultar dolorosas: disminuir el nivel de vida de las personas acomodadas, impedir a los países pobres que copien los ejemplos de los países industrializados, controlar la natalidad, etc. Habría que conseguir, entre otras cosas, eliminar la utilización de los motores de combustión, volver al sistema antiguo del cultivo de la tierra, suprimiendo el uso de fertilizantes industriales. No falta quien diga que sería bueno disminuir el número de seres humanos del planeta, para conseguir así un equilibrio ecológico idealizado. Los caminos para esta disminución pueden ser muchos, entre los cuales destacan tres:


· La esterilización

· El aborto.

· La eutanasia.


Dentro de esta perspectiva hay quien ha llegado a decir que el ser humano es como un tumor o un cáncer que está dañando al planeta Tierra. Quien afirma esto sabe cuál es la “solución”: los tumores se curan eliminándolos…


El tercer tipo de ecología también habla de un “bien” y un “mal” a la hora de valorar cada ecosistema, pero establece el criterio de lo que se debe hacer o evitar no en función del equilibrio en sí, sino en función del propio ser humano. Es una ecología de tipo humanístico. Es imprescindible cuidar el agua, el aire, los bosques, etc. y es bueno porque todo ello hace más hermosa y más digna la vida del hombre. Tanto de los que pueblan la Tierra, como de las generaciones venideras. El hombre, en esta perspectiva, no es el malo del planeta, ni un “cáncer” a extirpar. No hay que promover la esterilización ni el aborto ni las cámaras de gas para eliminar a los hombres que “sobran” o para impedir que puedan llegar a nacer. El hombre es el que administra un tesoro, un sistema de vida y de muerte, que nunca acaba de controlar del todo, y que debe respetar, si quiere sobrevivir y si quiere hacer más amable la existencia del resto de los seres humanos. El hombre, que en sí no es malo, puede serlo si vive de modo irresponsable y arbitrario, si daña de modo indiscriminado el ambiente o destruye a los animales y las plantas por ignorancia, o lo que es aún peor por puro egoísmo.


Es cierto (primer modelo) que el equilibrio actual no es estático, y que está sujeto a una serie de fenómenos naturales que podría hacer que se convirtiese en un vergel el actual desierto del Sahara, o que se convirtiese en zona desértica la selva del Amazonas. Pero no se puede quedar con los brazos cruzados: se puede, y se debe hacer todo lo posible para controlar la contaminación atmosférica, defender los espacios naturales de los incendios o de la erosión por falta de vegetación. Es cierto también (segundo modelo) que algunos hombres han abusado de los bienes de la tierra y han destrozado el equilibrio ecológico anterior que podríamos calificar de bueno, aunque no perfecto. Pero la culpa de esos hombres no puede ser nunca motivo para acusar a todo el género humano como si fuese el “animal malo” del planeta. Además, la idealización de un modelo ecológico no podrá justificar nunca que unos, en nombre del ecologismo internacional, pretendan eliminar a otros o controlar de modo salvaje e inhumano su fertilidad o su misma existencia.


Pero lo más cierto (tercer modelo) es que la ecología verdadera debe ser humanista: debe defender el valor de todos y de cada uno de los seres humanos, o no podrá ofrecer criterios justos para custodiar el patrimonio terráqueo de todos. Sólo por amor al hombre protegeremos y conservaremos las riquezas de un planeta que, gracias al trabajo y al ingenio de millones de hombres que han vivido antes que nosotros, nos ha permitido disfrutar.


La ecología no puede dejar de ser humanística. Necesita conocer y amar al hombre, a cada hombre. De este modo podremos proteger e, incluso, mejorar, los ecosistemas en los que se desarrolla la vida terrena, y en la que vivirán, si así lo quiere Dios y lo permiten los hombres, las generaciones futuras.